Alguien me contó cómo un sábado 27 de agosto un pez regordete de tanto amarillo, estalló en sonrisas y llanto ... Por días como éste es que con aletas, branquias, escamas y mil burbujas (cosas que sólo los peces tienen) uno bien ojón y chiquito se aferra a lo húmedo y aveces frío de este mundo que acoge algo llamado VIDA.
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