Levitar entre palabras y que suspiros atraviesen los días naranjas, son retazos del estado más armonioso que pueda existir, la parte de la vida en que todo se pinta, tan simple como sentir que te atraviesan el estómago al ir camino a un encuentro, la extraña sensación en que mariposas revientan de colores, un cosquilleo interminable en la punta de los dedos, tragar saliva y sentir que aún la garganta está seca, el temor de que la voz se entrecorte al decir: hola, evadir rápida pero sutilmente la mirada que probablemente desearías se quedara pegada a ti durante este instante y el resto de días como si fuesen tus ojos un enorme trozo de velcro; quienes entienden de este tema dicen que es normal sentir un tembleque en el ojo que se prolonga, algo a lo que nombran TIC, (tic.tac.tic.tac? No, no es el tiempo) a veces este efecto delator se confunde con el susurro que lanza desde detrás del pecho un pedazo de motor destartalado.
MIERDA!, mientras tu cuerpo está de fiesta desde la punta de la nariz hasta la uña con problemas de enanismo del dedo más pequeño del pie, en la parte superior un vecino egoísta grita desde ciudad razón que llamaran al desencanto y su compañera realidad para que acaben con el carnaval que él te ocasionó. Ahora comprendes perfectamente que ya no es tan fácil coger el cielo con las manos.
Leer esto es la forma más corta y precisa para describir como entre capitas una ficha del rompecabezas encaja perfecto con hojalata, y como toda historia entre un parpadeo y 800 suspiros que se escapan, es preciso dar click en el botón final.
¿Cuánto cuesta este fragmento de alegría? … ¿El precio? Tu silencio, atar las alas de quienes quieren volar para que el resto de miradas que te siguen no se percaten de tus latidos, sentir en este punto de la historia es todo un c r i m e n, cada letra es capaz de astillar dientes entonces deja de ser luna y el cielo se ve más estrellado.
Gritas: MATARON A UN INSECTO.LATOR